El tendón tibial posterior es un tendón importante de la pierna que une el músculo de la pantorrilla con los huesos de la parte interna del pie, mantiene el arco en su posición y da soporte al caminar. Es común que el tendón se desgarre o se inflame por uso excesivo, deportes de alto impacto y caídas, lo que con el tiempo puede causar pie plano, inestabilidad y menor soporte del arco.
La disfunción del tendón tibial posterior causa síntomas como dolor que aumenta con la actividad y que por lo general se presenta en el lugar del tendón, hinchazón a lo largo del tendón, dificultad para apoyar peso en el pie y el tobillo, y dolor en la parte externa del tobillo a medida que el pie se hunde. El tratamiento incluye reposo sin ejercicios ni deportes de alto impacto, hielo, medicamentos antiinflamatorios (consulte con un médico antes de tomar cualquier medicamento), inmovilización con un yeso o una bota para caminar, plantillas ortopédicas que ayudan a posicionar el pie y a adaptarse a los cambios en la forma del pie, férulas, fisioterapia e inyecciones de cortisona. Puede ser necesaria una cirugía de reconstrucción si los tratamientos anteriores no alivian los síntomas y el dolor después de un período prolongado.










