El pie plano es una deformidad del pie que afecta el arco, en la que todo el pie se apoya en el suelo al estar de pie, en lugar de tener la elevación normal en la parte media. El pie plano puede deberse a que el arco del pie no se desarrolló correctamente durante la infancia, cuando el niño empieza a pararse y a caminar. También puede deberse a que el arco se colapsa con el tiempo o a causa de una lesión, el envejecimiento, el aumento de peso o afecciones degenerativas como la artritis.

El pie plano puede causar dolor en el pie, el tobillo y/o la parte inferior de la pierna, en particular en la parte media del pie, así como hinchazón, menor flexibilidad del pie y pie plano progresivo doloroso, o tendinitis del tibial posterior. Esto ocurre cuando el tendón del tibial posterior se lesiona, lo que causa inflamación, estiramiento excesivo o desgarro. Esta afección, también llamada pie plano adquirido del adulto, puede causar dolor crónico y llegar a ser incapacitante si no se trata correctamente.

La cirugía del pie plano que corrige la deformidad puede mejorar la función y la estabilidad. Existen varios tipos de cirugías correctivas del pie plano. La tenosinovectomía extirpa el tejido inflamado que rodea el tendón del tibial posterior. La osteotomía extrae parte del hueso del talón para que el pie pueda colocarse en la alineación correcta. La transferencia de tendón consiste en tomar fibras de tendón de otra parte del cuerpo y trasplantarlas al tendón del tibial posterior. El alargamiento de la columna lateral transfiere un pequeño fragmento de hueso de la cadera al hueso del talón para mejorar la alineación y reconstruir el arco. La artrodesis fusiona huesos para eliminar el movimiento de la articulación, lo que estabiliza el pie.