A diferencia de los zapatos de mujer, la mayoría de los estilos de zapatos para hombre cumplen con las pautas de un zapato de talla adecuada. Es decir, se adaptan a la forma natural del pie, ofrecen bastante espacio en la punta y en la parte delantera del pie, y tienen una altura de tacón adecuada de no más de media pulgada. Aunque el material de las suelas varía, un material de goma más suave, tipo crepé, es preferible a una suela dura como la de cuero. Un zapato acolchado, flexible y con buen soporte es lo mejor tanto para la comodidad como para la protección. Como el calzado debe tener tiempo para airearse y así prevenir problemas de hongos y mal olor en los pies, lo mejor es tener varios pares para alternar los zapatos en días consecutivos.